Proporciones
Por: Lisbeth Moya González "La mujer que llora" Cuadro de Pablo Picasso Tres meses después de no pisar la calle, Aurora comenzó a disfrutar de sus quince metros cuadrados. Sentía cómo a diario las paredes cedían algunos centímetros y estirar sus brazos ya no era un problema, y para ejercitarse de manera estática bastaba un metro cuadrado. Al principio, sus horarios se habían invertido. La mañana la sorprendía en el celular, mirando la vida de los otros. El hambre y la sed le avisaban que era de noche y no había comido ni bebido en todo el día, por dormir. El sueño era incómodo y perturbado, lleno de cadáveres que nadie encontraría. Como el suyo, en caso de no despertar. La gente está demasiado preocupada por sobrevivir como para enterrarme-pensaba antes de cerrar los ojos y se iba lejos, imaginándose muerta en su propia cama, con el consuelo de ser alimento para su gato y los seres microscópicos, que eran su única compañía-. A veces, añoraba la cerveza y la...