Juego de niños: Crónica de una crisis en dos tiempos
Por: Lisbeth Moya González y Frank García Hernández Frank abrió el refrigerador ruso con una sola mano, sin dejar de mirar el televisor KRIM218 en el que Bolek y Lolek se divertían. Buscaba el yogurt que estaba acostumbrado a tomar mientras veía Los Muñequitos. Era el momento en el que cesaba la algarabía infantil y las niñas y niños de toda Cuba se sentaban hipnotizados delante de la pantalla para disfrutar su media hora de dibujos animados, porque de seis y media a siete de la tarde era el único momento donde podían verlos. Aunque también a las siete ponían una serie de animación: David el gnomo, El juez Klaus o Barner y Flappy. Solo en el canal 6: Cubavisión, porque el canal 2, Telerebelde, era casi todo de deportes, cosas políticas y discursos de Fidel. Solo dos canales. Sin DVD, computadoras, ni pendrives con más muñes. La abuela compraba en la tienda por solo un peso cubano, dos o tres botellas de un litro de yogurt cada semana. Al que estaba usando, le quitaba la tapa de pa...